Miércoles 19 Septiembre 2018

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Reales Alcázares de Ecija. Parque Arqueológico de el Picadero.

La zona más elevada de la ciudad, donde podemos encontrar restos turdetanos, romanos y restos de la muralla de un castillo musulmán, pudiéndose observar los niveles ocupacionales de Écija desde sus orígenes, hacia el siglo VIII a.C. hasta la actualidad. Conocido coloquialmente como El Picadero, los restos que mejor estado de conservación podemos encontrar son los de época romana.

 

Tenemos por una parte el famoso y ahora maltrecho mosaico de dos caras de Baco (en proceso de restauración) y por otra la intervención que está mostrando el descubrimiento de un edificio público romano en un fabuloso estado de conservación.

De época Almohade data la pérdida del valor estratégico del Alcázar de la ciudad marcó el comienzo de su proceso de destrucción. Todavía durante el siglo XVI se encuentran testimonios documentales de la labor del Concejo ecijano para contener la ruina que amenazaba a diferentes sectores del Alcázar, pero ya a partir del siglo XVII se opta por derribar aquellas partes que amenazaban la seguridad de los edificios inmediatos a la fortaleza. La situación de abandono de estas estructuras defensivas a finales del siglo XVII lleva a que el Concejo plantee la instalación de un picadero de caballos en el año 1700, lo que marcará el origen de su nombre popular, “el Picadero”. Este uso continuará a lo largo del siglo XIX, abandonándose ya en XX. A mediados de este siglo, comienza la ocupación del cerro por infraviviendas, proceso que continuará sin ningún tipo de ordenación hasta el año 1999, fecha en la que comienza a aplicarse un programa de reubicación y recuperación de este espacio público.

En el transcurso de esta Intervención Arqueológica se ha podido verificar que el primer asentamiento documentado corresponde a época tartésica orientalizante (s. VIII.VII a.C.), sin que pueda descartarse que se produzca en un momento anterior. Se documentan estructuras de mampuesto del periodo turdetano, en relación con un contenedor hidráulico (pileta) de posible uso ritual.

En el año 14 a.C. Augusto funda la Colonia Augusta Firma Astigi en el lugar de la vieja Astigi. Esto supuso un cambio importante en la concepción urbanística de la ciudad. En primer lugar hemos de suponer, y así parece deducirse del entramado urbano actual, que se procedió a la expansión de la antigua ciudad sobre la base de la creación de un parcelario urbano octogonal, según los criterios seguidos en las distintas fundaciones romanas de la época. Los ejes fundamentales de este parcelario vendrían establecidos por el kardo maximus , con orientación Norte - Sur y el decumanus maximus con orientación Este - Oeste, ambos documentados arqueológicamente en la ciudad. Las estructuras romanas detectadas en el Cerro del Alcázar, como era de esperar, se alinean respecto a estos ejes octagonales, situándose además en una situación privilegiada, elevada sobre la ciudad, a ocho metros sobre el nivel del foro y al sureste del mismo. 

De época medieval islámica se detectan dos momentos claramente diferenciados. Por un lado, una pequeña necrópolis de época califal; por otro, la construcción de un castillo en época almohade, periodo detectado más en los materiales cerámicos que en la arquitectura, ya que fuera del recinto amurallado, no se ha localizado hasta ahora ningún tipo de compartimentaciones interiores.

Habrá que esperar a época medieval cristiana para encontrar numerosas compartimentaciones en el interior de la cerca de la Plaza de Armas, tras el asentamiento de las tropas cristianas en la alcazaba. La documentación escrita apunta también en este sentido.

La puesta en valor y musealización de un recinto amurallado como la Plaza de Armas de Écija, con una secuencia cultural tan amplia y unas proporciones tan notables (5.600 m2), pasa ineludiblemente por la consolidación in situ de las estructuras exhumadas, su restauración y, como no, su preservación de los agentes climáticos y el planeamiento de infraestructuras de accesibilidad. En este sentido, se ha acometido ya la restauración de estructuras como los muros turdetanos y mosaicos romanos aparecidos en el transcurso de la excavación. Asimismo, se ha realizado la cubrición del área excavada en 2001-2002, con un total de 450 m2. y de accesibilidad a la intervención arqueológica por parte del público gracias a la instalación de una serie de pasarelas centrales y perimetrales. Actualmente continúan las excavaciones que están mostrando el famoso edificio público romano del que iremos actualizando la información.

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